Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

martes, 25 de abril de 2017

Poesía Norteamericana (75): Michael Wigglesworth:



¿SOY YO, SEÑOR, TU BOLSA LLENA?

¿Soy yo, Señor, tu bolsa llena,
que en la mina o en la ceca tú refinas?
Cuéntame como tuyo, que no sea
baño de oro sobre interior de cobre.
De la piedra de toque temo el tacto
que pruebe lo superfluo de mi oro.

¿Es que me has acuñado con tu sello?
Apenas pueden ver mis turbios ojos.
Sé tú los anteojos con que lea
tu imagen e inscripción en mí grabadas.
Si la luz de tu imagen me corona,
seré un ángel dorado entre tus manos.

Sea mi alma tu plancha, y que tu imagen
luzca en el pan de oro de su círculo.
Y pon doradas letras en su borde:
tu inscripción de sagrados caracteres.
Yo seré tu dinero, y tú mi hacienda.
Permite que sea tu ángel, Señor.



Michael Wigglesworth.


Varios Autores. Poe y otros cuervos. Primeros poetas norteamericanos. Mono Azul Editora, 2006. Traducción de Antonio Rivero Taravillo.

lunes, 24 de abril de 2017

Miguel Ángel Gómez: La polilla oblicua:



V

Atranco puertas
arrojo cada llave.
Tú estás conmigo.






LA PESADILLA ATROZ DE VIVIR

Ciervo es el recuerdo, cielo es la flor
que no perdona y me asalta
como una página que acorrala mi ser.
Cae contra los hombres
disparo en la nieve
que me ladra o no me ladra
día a día, soy un silencio
que se escapa sin labios.
Ah ciervo que hiere la noche
con sus interminables siluetas
y yo me quedo solo
en la tierra cruel de la memoria.







IDILIO

Yo soy el suplicio del pájaro y tú la muñeca que aúlla
(decirlo así, escribirlo así, sin miedo al tópico).
Nos conforta por dentro la obstinación
en que estamos perdidos, extraviados,
sueñas, sueñas, donde ya no hay viento.
Como niños esquizofrénicos danzamos
en el trapecio del silencio.
Yo soy el suplicio del pájaro y tú la muñeca que aúlla.



Miguel Ángel Gómez. La polilla oblicua. Bajamar Editores, 2017. Prólogo de Diego Medrano.  De la ilustración de portada: Sara R. Cabeza. De la fotografía de solapa: Lara Sánchez.

Gerardo Lombardero: El sabor amargo de los rododendros:


HORIZONTE

En la amarga
espera
del que perdido
busca un horizonte
siempre
debería haber
una brújula.







DECLARACIÓN

Me bañaría en tus ojos
verde mar. Dejando que las límpidas aguas
de tus retinas me mojasen,
subiendo por mis piernas,
hasta justamente esas partes
que no son tan poéticas.
Es cierto. Me bañaría
en las aguas de tus penas
si me tomases en serio.







ENSEÑANZA

Aprender a amarte es un duro
ejercicio cotidiano.
Lo dicen tus grandes ojos
o levemente,
a ratos tu mano en mis manos.
Aprender a amarte es un oficio
de poeta o de mago:
acariciar tus negros cabellos
o por un momento
besar con desamparo tus labios.
Aprender a amarte cuesta tanto
que a veces,
de noche o en cualquier momento,
pienso en tu boca abierta
sobre la mía jadeando.



Gerardo Lombardero. El sabor amargo de los rododendros. Bajamar Editores, 2016.


domingo, 23 de abril de 2017

Poesía Norteamericana (74): Anne Bradstreet:








A MI ESPOSO BIENAMADO

Si alguna vez dos fueron uno solo,
esos somos nosotros.
Si a uno ama su mujer, ése eres tú.
Si una mujer feliz es por un hombre,
conmigo competid, si osáis, vosotras.
Tengo en más a tu amor que a minas de oro
y todas las riquezas del Oriente.
Tal es mi amor que no lo apagan ríos,
que sólo el galardón del tuyo anhela.
Tal es tu amor que ¿cómo lo devuelvo?
Rezo porque los cielos te compensen.
Mientras vivamos, pues, perseveremos
en el amor: que cuando no vivamos
aún vivos sigamos para siempre.



Anne Bradstreet.

Varios Autores. Poe y otros cuervos. Primeros poetas norteamericanos. Mono Azul Editora, 2012. Traducción de Antonio Rivero Taramillo.


sábado, 22 de abril de 2017

Pedro César A. Verde: Retrovisor:




RENAULT 14, ROJO

Recuerdo que
el asiento de atrás
era una pradera
libre de obstáculos
y también era un bosque
lleno de árboles para otear
el horizonte encaramados
a sus copas mientras
un ojo intermitente
vigilaba tranquilo en el espejo
recuerdo que todo era así
y se podían
fabricar aviones y barcos
con la flores y las hojas
y masticar el aire
y beber con pajita de los charcos
pero alguien arrasó la pradera
y taló el bosque
y construyó allí un trono
anclado a un compulsivo
cinturón de seguridad.







DOS ROMBOS

Rcuerdo que
me daba tiempo
a escuchar
la música
de Henry Mancini
y ver aquellas tres divas
frente a un hombre
del que solo
escuchaba la voz
Mi madre
me mandaba
a la cama,
y de camino
a mi cuarto
yo me preguntaba
qué tipo de cosas
tan malas
ocurrirían
cuando aquellos
dos rombos
aparecían
en la parte
superior
de la pantalla
divirtiéndome
de un peligro
desconocido
para mí
Creo que
entonces comenzó
mi pasión
por lo prohibido.






O COMO SE LLAME

Lo que yo quiero contigo
creo que es
quemar sartenes,
tropezar con la camiseta
en el wáter,
chocar en el pasillo
por la tarde,
capear tu mal humor
al despertarte,
escuchar tu respiración
al desvelarme,
beber tu sed
hasta saciarte,
devorar tu hambre,
o yo que sé
cómo explicarte
Puede que sea amor
O como se llame



Pedro César A. Verde. Retrovisor. Canalla Ediciones, 2016. De la portada: Rodrigo Borque "el Dro".

viernes, 21 de abril de 2017

Poesía Norteamericana (73): Carolyn Forché:




Sitio Web de la Imagen



QUITÁNDOME LA ROPA

Me quito la blusa, me muestro ante ti.
Rasuré el vello de mis axilas.
Arrollo mis pantalones,
raspé el vello de mis piernas con un cuchillo
y me quedaron blancas.

Mi cabello tiene el color del sicomoro reciérn cortado.
Mis ojos son oscuros como frijoles cocinados en el sur.
(Minas lunares de carbón sobre colinas deshechas).

Pulida mi piel como un vaso de Ming
ostentando sus grietas de sangre, su edad.
Tengo cien nombres para la nieve,
para esto; todos ellos mudos.

Vengo hacia ti en la noche y me da lastima
malgastar mis más íntimos escalofríos
contra el muro de un hombre.

Reconoces a los extraños,
piensas que has sobrevivido la destrucción.
No puedes explicarte esta noche, mi rostro, tu recuerdo.

¿Quieres saber lo que yo sé?
Tus dos manos mienten.



Carolyn Forché. 

Varios Autores. Nuevas Voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, diciembre 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.


jueves, 20 de abril de 2017

Emma Cabal: No quiero estar allí cuando suceda:



ESQUIZOFRENIA

A veces pienso
que me gustaría tener dos vidas
para morir
una contigo.






NADA IMPORTA NADA

Nada importa nada.

Ni el trabajo,
ni la política (anda
y que les den a todos),
ni la poesía, ni nada...
Casi diría que ni el amor.

Nada importa nada
cuando te duele un hijo.






MOMENTOS

Cuando vi allí la pistola,
esperándome dento de aquel cajón,
me fascinó la idea
del suicidio.

Sería fácil.
Sí,
muy fácil.

Lo importante era no pensar
en nada.

Cogí el arma entre mis manos
y la acaricié durante un rato.
Luego abrí
la boca y dejé que fuera ella
quien me acariciara
y tocase mi lengua
como en un beso.
Dudé un momento,
un segundo tan solo,
y apreté
el gatillo.

Después
abrí la botella
de vodka
y me serví un vaso lleno
hasta los bordes.

Sabía
que la pistola no estaba cargada,
y sin embargo no pude evitar
un extraño sentimiento

parecido a la vergüenza

o

a la decepción.



Emma Cabal. No quiero estar allí cuando suceda. Canalla Ediciones, 2017. De la foto de portada: Alejandro Nafría.